Importando fuentes

Párrafos usando Fontin-Regular

Fontin-Regular 16px / 20px.
Con la linotipia, el proceso de composición se reducía notablemente. El operador, pulsando la tecla correspondiente ubicada en un teclado similar al de la máquina de escribir seleccionaba un carácter tipográfico determinado. Al pulsar la tecla, automáticamente la matriz o molde de la letra particular quedaba libre y salía de un depósito que se situaba en lo alto de la máquina. Posteriormente, dicho molde descendía a un centro común, en donde dicha letra, seguida de otras, formaban las palabras y espaciados que el operador había seleccionado al copiar el texto que tenía delante.


Fontin-Regular 20px / 24px.
Con la linotipia, el proceso de composición se reducía notablemente. El operador, pulsando la tecla correspondiente ubicada en un teclado similar al de la máquina de escribir seleccionaba un carácter tipográfico determinado. Al pulsar la tecla, automáticamente la matriz o molde de la letra particular quedaba libre y salía de un depósito que se situaba en lo alto de la máquina. Posteriormente, dicho molde descendía a un centro común, en donde dicha letra, seguida de otras, formaban las palabras y espaciados que el operador había seleccionado al copiar el texto que tenía delante.


Fontin-Regular 24px / 28px.
Con la linotipia, el proceso de composición se reducía notablemente. El operador, pulsando la tecla correspondiente ubicada en un teclado similar al de la máquina de escribir seleccionaba un carácter tipográfico determinado. Al pulsar la tecla, automáticamente la matriz o molde de la letra particular quedaba libre y salía de un depósito que se situaba en lo alto de la máquina. Posteriormente, dicho molde descendía a un centro común, en donde dicha letra, seguida de otras, formaban las palabras y espaciados que el operador había seleccionado al copiar el texto que tenía delante.


Fontin-Regular 28px / 32px.
Con la linotipia, el proceso de composición se reducía notablemente. El operador, pulsando la tecla correspondiente ubicada en un teclado similar al de la máquina de escribir seleccionaba un carácter tipográfico determinado. Al pulsar la tecla, automáticamente la matriz o molde de la letra particular quedaba libre y salía de un depósito que se situaba en lo alto de la máquina. Posteriormente, dicho molde descendía a un centro común, en donde dicha letra, seguida de otras, formaban las palabras y espaciados que el operador había seleccionado al copiar el texto que tenía delante.